Hongo Bosque de Ulmos l Cristián Sepúlveda

Hongo Bosque de Ulmos l Cristián Sepúlveda

Los bosques de Ahuenco forman parte del extenso rango de distribución de los bosques valdivianos costeros del sur de Chile (38º 30’ – 47º 30’ S). El bosque valdiviano de Ahuenco está caracterizado por la presencia común de Ulmo (Eucryphia cordifolia), Olivillo (Aextoxicon punctatum) y Tepa (Laureliopsis philippiana). Adicionalmente, son bastante comunes especies arbóreas de la familia Myrtaceae tales como Meli, Luma, Arrayán y Petas, elevando la riqueza florística del dosel y el sotobosque. Muchas de estas especies son endémicas de los bosques chilenos, lo cual significa que su distribución a nivel mundial se encuentra restringida a estos bosques. Estos bosques tienen una amplia representatividad en la Región de Los Lagos, alcanzando su óptimo desarrollo y máxima diversidad entre Valdivia y Puerto Montt. En la Isla de Chiloé se sitúa el límite sur de su distribución (aproximadamente en el Lago Huillinco), lo cual hace que sea de especial importancia la conservación de estos remanentes encontrados dentro de un paisaje que actualmente se encuentra fragmentado por la acción del hombre.

El impacto humano y la fragmentación de los ecosistemas boscosos, han hecho que pocos bosques antiguos no perturbados se encuentren en el paisaje antropogénico que hoy domina el Sur de Chile.

Particularmente el caso del Ulmo es preocupante, ya que debido a la calidad de su madera generalmente son seleccionados para la corta. Los grandes ejemplares de Ulmo y Olivillo pueden alcanzar edades superiores a 350 años, generando importantes interacciones ecológicas que son sustentadas por estos árboles. A modo de ejemplo, una gran variedad de insectos polinizadores los visitan, son particularmente importantes para la nidificación y la alimentación de aves, entre otros.

A pesar de la presencia de intervenciones humanas en bosques aledaños al predio el sector de bosque antiguo en Ahuenco no presenta evidencias de disturbios catastróficos, ya sea fuegos al interior del bosque o cortas. Por esto, el bosque valdiviano de Ahuenco es un caso excepcional de bosque primario. Un bosque primario es aquel que se encuentra en un estado de conservación similar a aquellos que originalmente ocupaban estos sectores, previamente a la colonización europea. La estructura del bosque y su composición florística es similar a aquella descrita en bosques valdivianos antiguos y vírgenes en la Isla de Chiloé, muchos de ellos ya explotados en la actualidad, como también a aquellos ubicados en la Cordillera de la Costa de la Región de Los Lagos. Sin embargo, en cuanto a la estructura del bosque, Ahuenco es uno de los escasos ejemplos existentes de la gran cantidad de biomasa vegetal que albergaban los bosques primarios antiguos. Asimismo, en este bosque coexisten alrededor de 12 especies arbóreas y más de 50 especies de plantas. Todas estas características lo convierten en un sitio prioritario para la conservación, por lo cual la iniciativa realizada en Ahuenco es ejemplificadora del aporte hecho por entidades privadas para conservar el patrimonio natural del país.

Hallazgos

Destaca la alta riqueza florística registrada en el Parque Ahuenco, en relación a la flora vascular total registrada para la Isla Grande de Chiloé, sobre todo considerando que se trata de una superficie relativamente pequeña. Las 800 ha que conforman el Parque Ahuenco, representan menos del 0,1% de la superficie de la Isla Grande de Chiloé y, sin embargo, contienen el 66% de la flora vascular registrada en la Isla (Villagrán et al. 1986). Varios trabajos han destacado la importancia de la diversidad de habitats como predictor de la riqueza de especies en un área geográfica dada (Hamilton et al., 1963; Johnson y Simberloff, 1974; Simberloff, 1974; Kohn y Walsh, 1994). La alta concentración de especies del Parque Ahuenco estaría, en parte, explicada por su alta heterogeneidad ambiental (tomando la heterogeneidad vegetacional como indicadora de la primera), dentro del cual se identificaron 23 formaciones vegetacionales que se agrupan en 10 tipos de vegetación.  

También destacala gran superficie de bosque laurifolio valdiviano maduro presente en el Parque, especialmente en Toigoy y alrededor del camino Las Machas, ya que este tipo de bosque primario disminuye cada vez más su superficie, tanto en la Isla como en el continente, debido a la explotación maderera.

Una futura declaración del Parque Ahuenco como Santuario de la Naturaleza resultaría de gran importancia para la consolidación de una red de áreas silvestres protegidas de la Cordillera de la Costa chilota, que ya cuenta con el Parque Nacional Chiloé y un número indeterminado de iniciativas privadas de conservación. La fuerte degradación de la zona norte y la costa oriental de la Isla Grande (Quintanilla, 2003), sumado al buen estado de conservación de su costa occidental y extremo sur, hacen urgente la unión de esfuerzos, tanto públicos como privados, para preservar, conservar y manejar el patrimonio natural restante de la Isla.  

Amenazas

En el sector de Chepu, Comuna de Ancud, se interviene el bosque para la extracción y comercialización de leña, así también para su uso local en construcción. La extracción se realiza durante todo el año, y si bien existen grupos de pequeños propietarios organizados y experiencias locales de planes de manejo, en gran parte de los bosques intervenidos no se respetan sus indicaciones técnicas (falta de fiscalización) y la cosecha no se realiza correctamente. Se puede hablar de una intervención organizada del bosque, a veces en predios particulares. El madereo se ejecuta con bueyes y luego en lanchones típicos (pangas). 

El análisis indica la mayor disponibilidad de bosque (con acceso) en relación a la demanda local. Este escenario constituye la base desde la cual plantear un modelo de desarrollo forestal basado en la producción sustentable de leña bajo planes de manejo, y la incorporación de los productores de leña en forma asociativa y del sector en general, a un proceso de certificación a mayor escala, como por ejemplo a aquellos promovidos por los sistemas de certificación del MFS y la cadena de custodia de los estándares nacionales (ICEFI o CERTFOR) o aquel desarrollado en forma local por el Sistema Nacional de Certificación de Leña, el cual es comandado en Chiloé por la “Federación Huilliche”, ubicada en la ciudad de Castro.

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